lunes, 3 de noviembre de 2008

Mis mejores deseos para Mar y Adi

Catania 02 de Noviembre de 2008

Hoy se celebra la unión matrimonial de una entrañable persona que a mi vida entró por las puertas del flamenco.
Aún sin ella dedicarse a él, sin tener una marcada afición al mismo, como tantas cosas en mi vida, el flamenco la arrastró hasta mi orilla.
Nos conocimos en una peculiar situacíon, precisamente la menos deseada por ambas, pero a pesar de ello nuestros lazos se estrecharon tiernamente y casi podría decir que al compás de una banda sonora ¡de primera! cuyo director (ahora en los cielos junto a su admirado maestro Marote) nos brindaba la ternura y el sentimiento que siempre supo transmitir con su guitarra.
Ian Davis fué y será siempre un maestro para mí.
Su forma de tocar, ortodoxa y sobria me aportaba el conocimiento del que carecemos la mayoría de los jóvenes.
Hoy siendo “un poco” menos joven y una pizca más sabia, me detengo en el camino a evaluar cúanta ayuda he tenido hasta hoy de gente como él.
Gente que ya no está fisicamente con nosotros pero que indudablemente sigue y seguirá existiendo porque el amor, el respeto y las lecciones que nos brindaron son hoy el reflejo de nuestro ser.
No soy más que el fruto de muchas semillas; algunas fuertes y vigorosas como las que sembraron bajo mi talle dos de mis primeros maestros, los jerezanos Cristóbal Fernández y Juanerre, mi buen amigo Ian Davis, mi alegre y simpático compañero Pedro Blázquez o mi entrañable hermana Ani.
Todos me dieron lecciones de vida y todos contribuyeron a formar la bailaora que hoy soy.
Y volviendo al hoy…¡Hoy Mar se nos casa!
Esa mujer que llegó hasta mi orilla devastada por una marea incontrolable…
Hoy Mar se pone en pié y rehace su vida llena de alegría y de ilusión.
Siento no haberla hoy podido abrazar. El flamenco la atrajo a mí y el flamenco me ha apartado de ella en este día tan especial. Pero desde este rinconcito escribo y pienso en ella, deseándole toda clase de dicha, porque se lo merece como pocos en este mundo, por toda su bondad, su generosidad y su ternura.

¡Bailo hoy por ti Mar!

Mis mejores deseos para Mar y Adi
Inma.

domingo, 12 de octubre de 2008

Me siento afortunada por lo mucho que me da la vida.

Canadá, 07 de Octubre de 2008

Hay un anuncio en televisión (no deberia hacer publicidad) de Aquarius (ups se me escapó) en el que un señor mayor con acento argentino dice al final del spot:

“EL SER HUMANO ES EXTRAORDINARIO”

Pues eso es exactamente lo que yo pienso, cuando leo vuestros mensajes.

En mi anterior escrito os comentaba lo difícil que es vivir en este mundo tan competitivo. Debo confesar que muchas veces me desmoralizo y llego a preguntarme: ¿qué hago yo luchando contra corriente?.

Siento como si el resto del mundo fuese a 120 kms/hora por una autovía y yo hubiese elegido el camino más angosto y largo. Y es exactamente en esos momentos cuando decido entrar en estas páginas y leo uno por uno vuestros mensajes; y siento como si me hubiese tomado ¡7 Redbulls! (¡alaaa! ¡otra vez con la publicidad!. ¿No será síntoma de estar viendo ultimamente demasiada televisión? Upssssssssssssss que vergüenza…)

Me pregunto cuánta gente hay en el mundo que jamás ha recibido ni una milésima parte del cariño y el coraje que recibo yo.

¡Cómo no sentirme afortunada si tengo a mi alrededor a tanta gente que me quiere!

Debo confesar que aunque me gusta bailar lo que más me gusta, y con diferencia, es enseñar.

El subir a un escenario, me permite liberar mi fantasía, convertirme en alguien soñado, ser etérea y transformarme en música, en brazos, o incluso en flor; ser una reina o un simple títere, ser cualquier cosa que jamás se pueda soñar.

Pero cuando doy clases me siento ante todo HUMANA, la fantasía pasa a un segundo plano y esa conexión con el público, que en el teatro pendía de un hilo… en un estudio se convierte en un cableado de banda ancha.

Ya no se trata de mí, se trata de ellos, de esos alumnos que tengo frente a mí, mostrándome una confianza ciega, abriendose a corazón abierto, mostrándome sin tapujos su respeto y dándome lecciones de vida. Se convierten en una frágil y preciosa materia prima, moldeable y personal al mismo tiempo. ¿Qué artista no se rendiría ante tal encanto?

Cada día doy gracias por haber nacido artista, ¡ ya lo decia mi madre! cuando de bebé me desperezaba en sus brazos tras mi sueñecito lechal, ella decía a mis hermanas: “mira sus manitas, ésta será como mínimo bailaora….”

¡Como mínimo mamá! como mínimo… como máximo PROFESORA.

Con el permiso de todas mis alumnas este relato deseo dedicarlo a alguien tremendamente especial para mí: NORIKO SAN.

martes, 12 de agosto de 2008

Un mundo enfermizamente competitivo

Madrid, 12 de Agosto de 2008

Un mundo enfermizamente competitivo

Cada noche mientras todos duermen yo me subo al firmamento, tengo allí una pequeñita parcela, quizá mida poco más de metro y medio; lo suficiente para colocar mi sillita de enea. Un asiento privilegiado en las alturas, reservado exclusivamente desde el día en que nací.
Reservado desde entonces no sé por quién ni para qué …. aunque ahora tengo la firme sospecha de que quizá fuese mi madre la que ahorró cada semana un “durito” para comprarme aquel trocito de cielo, privándose de todo lujo la mujer, para que yo pudiese un día soñar…con las alturas.
Y aún sin estar segura del verdadero inversor lo que sí es cierto es que un día le encontré la utilidad a la humilde parcelita.
Tendría yo poco más de 7 años y con más miedo que vergüenza una noche desvelada decidí subirme allí.
Con sorpresa descubrí que alguien me había puesto unas tablitas y junto a ellas mis zapatos de lunares, ¡aquellos que tanto amaba!.
Convertí aquella parcela en el mayor de los teatros.
Aprovechando la ausencia de presencia humana, (es lo que tiene el firmamento…que mires donde mires no se ve un alma…) desplegaba las alitas de mi fantasía soñando con ser una gran bailarina: recitaba poemas de Lorca, imitaba a Lola Flores, arremolinaba la bata de cola como Pepa Montes, alzaba los brazos ansiando encontrar el reconocimiento de mi público imaginario, ¡mi gran público!

Con el tiempo dejé de soñar… nos ocurre a todos y dejé de subirme a la parcela, estaba ¡tan sola!. Me refiero a la parcela.

La vida a veces nos arrastra con tal violencia que en la embestida nos arranca los sueños sin darnos cuenta y quizá eso fué lo que ocurrió, que robaron mis sueños de altura…
Pero como no hay mal que por bien no venga, otro buen día o mejor debiera decir, otra buena noche de desvelo, decidí subirme allí de nuevo.
Esta vez no para bailar sino para observar.
Guiada y aconsejada por mi muy querido Walter me subí una sillita y allí arriba me senté durante horas simplemente a contemplar.

Divisé aquí abajo un mundo muy interesante, un precioso mundo lleno de fantasías, pero también un mundo desproporcionadamente competitivo.
Cada noche en mi sillita miraba, estudiaba y analizaba el por qué de la ambición humana, el por qué de la rivalidad, de la conveniencia y del falso compañerismo.
Y jamás llegué a una conclusión. Será porque no nací un Einstein.
Pero sí puedo asegurar que aprendí mucho de todo lo que ví. Y aún sin saber el “por qué” de esta enfermiza competitividad aprendí algo esencial:
El arte está muy por encima de todo eso, es como el aceite que flota sobre el agua, no importa cuanto lo remuevas que en cosa de segundos subirá hasta flotar eternamente, como yo subo cada noche a mi parcela y a veces hasta me atrevo a subirme aquellas tablitas aunque los zapatos de lunares ya no me caben ….
¡Da igual!, ¡bailo descalza! y dejo flotar mi arte y truinfo ante mi público, éste que ahora me lee y me apoya incondicionalmente porque ven mucho más allá de la ambición, ven a través del corazón, ven a través de los sentidos.

Gracias a toda esa gente que me apoya.
Gracias mamá por las “tablitas” y sobre todo gracias por los zapatos de lunares…
¡¡¡¡¡¡me encantaban!!!!!

domingo, 6 de julio de 2008

Mis primeras palabras.

Miraflores, 5 de julio de 2008

Mis primeras palabras.
Estas no podían ser otras que de agradecimiento a la persona que ha creado esta página, este pequeño rincón lleno de intimidad, un espejo en el que me miro y soy mirada, un espacio virtual en el que bailo, río, lloro, sufro y disfruto, porque todo cabe aquí y especialmente en este rinconcito donde en mis momentos de soledad me paro a reflexionar…. y dejo plasmados mis pensamientos, mis quejas o como en este caso, mi cariño y admiración por Patricia Avalo.

Mi Patri, esa mujer que yo tuve la suerte de ver crecer en todos sus sentidos, incluso en el más literal….pues la tuve en mis brazos de bebe y …¡que curiosa la vida! ya que hoy, hecha mujer me cose unas alas para llegar a vuestros hogares sin necesidad de desplazamientos y colarme en vuestro ordenador, ( cosa muy intima) y mostrarme como soy.
Porque nadie como Patri ha sabido reflejar quién soy, descubriendo mis aristas, dividiendo su percepción como piezas de un caleidoscopio hasta oferceros una imagen nítida de mi.

Gracias Patri, por tu excelente trabajo.
¡Ole tu!